wtorek, 28 sierpnia 2012

La herencia colonial




Largos años de lucha por la independencia provocaron destrucción y retroceso, que requerían de mucho tempo para poder ser superadas. Los últimos bastiones españoles cayeron a fines del año 1825 o a principios de 1826. muchas veces la lucha por la independencia todo en Hispanoamérica una cara espacialmente cruel, sangriente y destructiva: “Los saqueos, asesinatos, incendios, confiscaciones y otras depredacionesdejaron asoladas vastas regiones de Hispanoamérica, antes ricas y florescientes.”[1]La guerra se relacionaba con muchos gastos que tenían que ser pagados por toda la sociedad, sobre todo tocaban a los comerciales y los grupos que disponían del dinero. Se desorganizó la agricultura a causa de las conscripciones forzadas y falta de las manos para trabajar. La decadencia toca también a la minería. Las empresas privadas desaparecenpor culpa de las requisiciones forzadas. Una de las características muy importantes de la guerra por independencia en la America Latina que influyó en el estado de político, económico y social de este región después fue el hecho de que se luchaba sin ninguna ayuda ajena. La guerra fue el esfuerzo solo de los latinoamericanos que tuvo las causas tristes para la sociedad, que se creaba durante tres siglos de su existencia. Todos estos factores explican las dificultades político- administrativas que tocaron a nuevas  naciones hispanoamericanas después de lograr la independencia: “Estimamos que Hispanoamérica tardó cincuenta años (1825- 1875) en borrar las huellas materiales de la guerra de la Independencia y en recuperar lo perdido, reconstruir lo arruinado y reorganizar los descompuestoen esas sociedades, algunas de las cuales habían sido casí completamente aniquiladas.”[2] La importancia en este proceso de reconstrucción tiene la existencia del viejo sistema español, que desde la segunda mitad del siglo XVI establecía en América Latina una especie del equilibrio entre varias formas y instituciones de poder. La Iglesia Católica tenía el poder religioso, administración pública tenía el poder político, el ejército el poder de las armas y los descendintes de conquistadores el poder económico. La guerra destruye esta estructura política. Se busca un nuevo equilibrio, que no es facíl teniendo en cuenta el largo tiempo de experiencia con el sistema español y falta tradición propia en la organización del país.
En la mayoría de los paises hispanoamericanos se pronuncia la república, una forma totalmente nueva y desconocida: “la autoridad legítima, que hasta entonces había sido un rey lejano, pero legitimado, debía ahora ser creada de la nada, casí como por el arte de magía, en la persona de un presidente de la república encabezando un régimen que debía ser justificado sobre todo ante la elite y ante la masa poblacional del país.”[3] Este sistema debería asegurar la control y apoyo de los estamentos la existentes (la Iglesia, el ejército) y permitir crear un nuevo equilibrio entre las estructuras del poder. Se relacionaba la idea de la república con el concepto del constitucionalismo liberal, que se consideraba uno de los rasgos característicos de la civilisación moderna. Aunque existenten diferencias entre las interpretaciones de la ideología liberal, se acepta en términos generales las ideas respecto a la concepción individualista de la sociedad y de la economía. Mucha influencia en la vida política de los paises latinoamericanos tenían los políticos conservadores que por una parte apoyaban algunos conceptos del liberalismo constitucional, como: la soberanía popular, la separación de los poderes, el control parlamentario sobre el ejecutivo pero por otra tienden a mediatizarlos a través de los procedimientos que los interfieren, dificultan o hacen imposible. Se muestra la carencia de aspiraciones democráticas, el acercamiento del Estado a la sociedad es en realidad un acercamiento entre el Estado y la elite. Tanto los conservadores como los liberales apoyan la idea de seguir las reformas del antiguo reformismo ilustrado del siglo XVIII para implantar el liberalismo económico. Las diferencias entre la postura conservadora y liberal se concentran sobre todo en la postura frente al problemas relacionados con la Iglesia. Es decir en la secularización, el anticlericalismo liberal, las relaciones entre la Iglesia y el Estado. La Iglesía desempeña un papel cada vez más importante en los programas políticos  de los conservadores. El papa Pio IX publica con su anciclica del año 1864 un catálogo de los principales errores de su tiempo, entre las cuales se menciona algunas de las aspiraciones liberales. Es el tiempo de permanentes intercambios entre el predominio de las ideas libarales y conservatistas. En la década de 1820 triunfa el liberalismo dando diversas constituciones (muchas impracticables). En la década siquiente el papel principal tienen los conservadores que dan paso a una nueva generación de liberales. Muchos de estos nuevos liberales estaban influidos por lectura de Benjamin Cinstant, Jeremías Bentham, Alexis Tocqueville otros apoyaban ideas socialistas, que los permitía acercarse a los principios tradicionales, conservatistas. El período 1830- 1870 se puede nombrar al nacionalismo criollista liberal- conservador. El liberalismo se impone en casí todos los países de Hispanoamérica e influye en creación del nuevo equilibrio político. Se logra una estabilidad basada en un pacto, donde tanto conservadores como liberales milamron sus asperezas produciendo una transacción política. Se crea un nuevo orden que dura entre los años 1875-80.
Muy importante para entender los procesos que tenían lugar en la América en el siglo XIX es la figura del caudillo, que “era aquel que como cabeza o guía mandaba a la gente de guerra, siendo su elemento fundamental de liderazgo o facultad de dirección ejercida por el jefe sobre un conjunto de hombres de guerra.”[4] El surgimiento del caudillismo en los países de America Latina es consecuencia de las guerras de independencia, durante las cuales la sociedad sufre un proceso de ruralización y militarización. En realidad, la figura del caudillo (cacique, en términos políticos) ya existía en la sociedad colonial y descansaba fundamentalmente en la existencia de relaciones patrón-cliente y en el establecimiento de lazos de fidelidad y lealtades personales a cambio de seguridad y determinadas prebendas. Los caudillos nuevos sedesarolla en una sociedad militarizada.  La militarización se había hecho necesaria en la búsqueda de un sistema democrático, pero una vez consolidado, la misma militarización puso en peligro el proceso democratizador. La inestabilidad política y el debilitamiento del poder central revalorizaron la figura de los caudillos, convertidos por las circunstancias en los principales garantes del orden y de la cohesión social a escala local o regional, orden y cohesión que en numerosas ocasiones debían defenderse con las armas. La figura arquetípica del caudillo sirve Facundo Quiroga. Caudillo es una persona que tiene mucho prestigio sobre un grupo de hombres. El impone su jefatura aprovechando un prestigio anterior  o algún poder que anterior disfrutaba: “El caudillo siguiría mediante un sistema de relaciones particularistas, donde existían mutuas expectativas de beneficio, tanto de cada hombre con respecto a su jefe, como de éste hacia cada uno de sus hombres.”[5]
 A consecuencia de las guerras, la violencia se convirtió en algo cotidiano y la movilización bélica tuvo su parte de movilización política. Los ejércitos que sobrevivieron a las guerras de independencia eran muy nutridos y las autoridades no siempre quisieron, o pudieron, desmovilizarlos, ya que su favor podía ser vital para la estabilidad del propio gobierno. Por ello era necesario dedicar a los gastos militares las mejores y más saneadas partidas presupuestarias, que por lo general superaban el 50 por ciento de los gastos del Estado. El presupuesto de defensa se dedicaba a pagar los salarios a la tropa y a la oficialidad y también a la adquisición de armas y municiones, de modo de evitar cualquier conflicto de tipo gremial o reivindicativo por parte de los militares y que pudiera terminar en una asonada. A veces los recursos sólo se conseguían mediante el saqueo, es decir, recurriendo más violencia.  
Los reyes de España introducieron una estructura político- religiosa que dio a los monarcas latinoamericanos la potestad canónica, el gobierno religioso sobre las colonias. Este sistema tuvo muchos defensores y dificultó el proceso de la emancipación americana causando un enorme transtorno en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Se estima que setenta y cinco por ciento del clero hispanoamericano se mantuvo fiel al monarca español. El papa Pío VII criticó los procesos indeendistas de la América Latina y aconsejó  la obediencia al rey.
La guerra de la Independencia desorganiza en muchas partes del continente a la población, causa bajas entre los ciudadanos. La población sufre pocas modificaciones en la primera mitad del siglo XIX. La antigua sociedad colonial había dejado un orden que chocaba con los principios, que no eran combatibles con las ideas liberales. Empiezan los esfuerzos que apoyan al desarollo del proceso de emancipación, de la lucha con la esclavitud y la segregación de la sociedad indígena. Pero las instituciones heredadas del sistema colonial complican el progreso: “El peso de la tradición era muy fuerte y tales proyectos debían soportar la resistencia que ofrecían unas estructuras y unas convicciones muy arraigadac en la sociedad de aquel tiempo.”[6] La oposición frente al nuevo orden fue notoria entre los representantes de todos grupos sociales acostumbrados al sistema colonial. Los nuevos gobernntes del países de Hispanoamérica quería hacer a la población más asimilable y homogénea tomando medidas que no siempre respondían a las esperanzas de los habitantes: “pretendían instaurar an la propiedad de la tierra un individualismo que propiciaba la división de las comunidades, tanto de los indígenas como aquellas pertenecientes a las corporaciones, destruyendo uno de los focos que mantenían las viejas ulturas autóctonas.”[7] Se abandona este reformismo liberal cuando se acentua la resistencia de la Iglesia, que protesta sobre todo contra la confiscación de sus bienes. La reacción conservadora a partir de 1830 permite a los nuevos países conservar las antiguas estructuras. Las influencias que llegan de otros países y llevan consigo las nuevas ideas no modifican la estructura social heredada de la etapa colonial. Se recrean los sectores altos de la sociedad que pasa a construir la burguesía, un grupo poderoso y seguro de sí mismo. Bajo ellos se extendía un estrato de sociedad más pobre y pasivo. La emancipación prácticamente no había provocado transformaciones sociales en el mundo rural, aunque sí revalorizó el papel de los propietarios rurales en comparación con la posición más subordinada que solían tener en la colonia. Esto respondía, en parte, al mayor empobrecimiento de las élites urbanas, mucho más afectadas por la política de los gobiernos que buscaban fondos (confiscaciones) con los que financiar las guerras. En el medio rural seguían siendo los propietarios quienes mandaban y eran ellos, o sus representantes, los encargados de mantener el orden y quienes estaban al frente de las milicias.
En la vida cultural de aquel tiempo, que era patrimonio de los grupos sociales altos se ve los reflejos del problema del esfuerzo que era llevar a cabo la independencia política y luego encontrar una fórmula que le permitiera organizar y legitimar un régimen institucional que reemplazara a las instituciones del período colonial. En todos estos procesos los intelectuales desempañan una función importante también como políticos, tratando influir en la realidad de sus países: “Fue a estos intelectuales de la primera generación, aquella que debió enfrentarse a la guerra emancipadora, a quienes respondió realizar el doble oficio de escritores, de autores de un diagnóstico de Hispanoamérica que se stimaba esencial para llevar a cabo su organización, y de políticos o ejecutores de políticas en diversos cargos de responsabilidad.”[8] El grupo de los intelectuales fue muy amplio.
La institución de la esclavitud sigue existiendo en América Latina duante la primera mitad del siglo XIX. La idea de abolición de la esclavitud fue presente en los primeros mivimientos juntistas de caracas, Santiago de Chile y Buenos Aires y otros, aunque su efectos fueron limitados. La importancia de esclavitud para la economía y el número de los esclavos existentes limitaban el proceso de su abolición. La esclavitud desaparece pimero en los países donde hay pocos esclavos (1823- Chile, 1829- México). Por ejemplo en el Perú, donde el trabajo de los esclavos era muy importante enlas plantaciones de azucar, la institución de esclavitud perdura hasta el año 1854. Desde el siglo XVIII en la Hispanoamérica tienen lugar los cambios en el mercado del trabajo que introducen, dan a luz nuevas formas de peonaje:

Así en México el peonaje ya en aquella época era una institución de reemplazo de formas más arcaicas de trabajo agrícola, mientras que en el otro extremo, en Chile, la institución de los inquilinos, desde aquel siglo, había venido a solucionar la demanda de mano de obra de los agricultores de la zona central del país. En diversas regiones de América Española se observaban variantes de estos sistemas, desde el peonaje cercano a la servidumbre hasta el trabajo asalariado libre.[9]

La abundancia de trabajadores en los ciudades y campos crea una masa de gente sin trabajo. La situación de desempleo se agrava por culpa de los leyes de expropiación, confiscación dirigidos contra los bienes pertenecientes a las comunidades. Desde mediados del siglo XIX el acceso a la propiedad de la tierra se hizo mucho máz difícil para los que en búsqueda de medios de vida abandonaron las ciudades.

            Todas las campañas de la Guerra de Independencia fueron financiadas con recursos locales, lo que tenía que provocar problemas económicos en los nuevos países y obligó a tomar las medidas extraordinarias para encontar el dinero: “Los impuestos aumentaron a niveles desconocidos bajo la administración española; los diversos gobiernos contrataron sucesivos empréstitos que fueron satisfechos en forma más o menos compulsiva; se establecieron contribuciones forzosas y requisiciones a los deafectos a las nuevas autoridades, mientras se amontonaron las deudas impagas.”[10] La agricultura fue una de las primeras víctimas de la guerra: “A la dispersión de la mano de obra, las requisiciónes de animales y la destrucción de las casas, campos y plantaciones por efecto de hostilidades, se sumaron los efectos de bandolerismo y las rebeliones, que los gobiernos no lograron controlar.”[11] La minería sufrió también, muchas delas minas han sido abandonadas, derrumbadas o anegadas. Las más afectadas fueron las zonas donde tuvieron lugar las campañas de la guerra: arruinadas, despobladas.
Ingenio azucarero venezolano
            El comercio exterior hispanoamericano se basaba en la exportación de productos mineros y agrícolas a cambio de manufacturas, especialmente textiles. Lo que limitaba este el aumento del tráfico era la disponibilidad de metales preciosos y la existencia o inexistencia de productos exportables. Una de las primeras decisiones de los gobiernos de las uevas repúblicas fue la apertura de los puertos al comercio de odo el mundo. Era una manera más facíl y segura de obtener ingresos del impestos que se relacionaban con comercio exterior. Esta dependencia de los derechos de aduana como principal fuente de recursos fiscales se mantiene durante todo el período. (p.ej. en Buenos Aires en 1820-21 la aduana aparta 58% de ingreoso del Estado, 1841-44- 79,6%). La política  económica es proteccionista, los gobiernos defienden los sectores de las económía nacional más importantes. El efecto de la apertura de los puertos fue un aumento de la importación de las manufacturas extranjeras (sobre todo braitánicas, pero también francesas, norteamericanas y de otros países europeos) que por la disminución de los precios de los artículos importados provoca una mejora en el intercambio del comercio hispanoamericano. Aunque la calidad de los productos extranjeros fue mejor y sus precios más baratos, la política proteccionista, las mala comunicaciones internas y la falta de dinero de la población causaron que no agravaron la economía nacional. A los países de Hispanoamérica llegan muchos comerciantes extranjeros, sobre todo britänicos, que logran hacer una gran fortuna, protegidos de los peores abusos por su condición de extranjeros. Se ocupan del comercio extrior mientras que el tráfico interno queda enlas manos de los comerciantes de países hispanoamericanos. El comercio intraamericano iniciado por los Españoles en el siglo XVII se desarolla en el ambiente de independencia gracias a acuerdos bilaterales entre las antigus provincias del Imperio español, que establecían precios preferenciales.
La importancia grande tiene el comercio inglés que desempeña un papel preponderante como fuente de capitales para los país latinoamericanos durante el siglo XIX. Inglaterra reconoce la independencia de las nuevas naciones. Londres crece como centro financiero mundial. Los países de Hispanoamérica piden préstamos de los bancos londinenses.Los ingleses invierten en las compañías, sociedades y empresas que se organizan en  América Latina, concentrándose sobre todo en la riquezas mineras del continente: “Las 26 compañías hispanoamericanas organizadas en estos dos años, eran sólo una pequeña fracción dentro del conjunto de nuevas sociedades que se creaban a diario para operar tanto en el país como en le extranjero, de las cuales se contabilizan más de 600.”[12]
En el verano de 1825 viene la crisis económica que causada por caída de los precios de materias prima textiles, que lleva a quiebra a varias firmas en Inglaterra. El pago de las deudas resulta imposible, los países dejan de pagar. La crisis afecta tambié a las compañías mineras. Muchas de ellas entran en liquidación, en el año 1832 quedan sólo 8 sociedades de 26. En junio de 1836 la deude de las Repúblicas hispanoamericanas con los tenedores de bonos británicos asciende a £18.542.000. La instabilidad política y la falta del orden financiero que marcan la vida de los países de América latina de aquelentonces imposibilitarán el pago regular de la deuda, aunque la Inglaterra adta una actitud resuelta en defensa delos intereses de los tenedores de los bonos.
Hasta la primera mitad del siglo XIX  la producción agrícola en América Latina estaba destinada principalmente al mercado nacional. La ineficiencia de la agricultura fortalecía la tendencia al autoconsumo.



[1] P. 309
[2] P. 311
[3] P. 312f
[4] P.318
[5] P. 318
[6] P. 356
[7] P.357
[8] P.361
[9] 367
[10] 369
[11] 370
[12] P.381f

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