Largos años de lucha por la
independencia provocaron destrucción y retroceso, que requerían de mucho tempo
para poder ser superadas. Los últimos bastiones españoles cayeron a fines del
año 1825 o a principios de 1826. muchas veces la lucha por la independencia
todo en Hispanoamérica una cara espacialmente cruel, sangriente y destructiva: “Los
saqueos, asesinatos, incendios, confiscaciones y otras depredacionesdejaron
asoladas vastas regiones de Hispanoamérica, antes ricas y florescientes.”[1]La
guerra se relacionaba con muchos gastos que tenían que ser pagados por toda la
sociedad, sobre todo tocaban a los comerciales y los grupos que disponían del
dinero. Se desorganizó la agricultura a causa de las conscripciones forzadas y
falta de las manos para trabajar. La decadencia toca también a la minería. Las
empresas privadas desaparecenpor culpa de las requisiciones forzadas. Una de
las características muy importantes de la guerra por independencia en la America Latina que influyó en
el estado de político, económico y social de este región después fue el hecho
de que se luchaba sin ninguna ayuda ajena. La guerra fue el esfuerzo solo de
los latinoamericanos que tuvo las causas tristes para la sociedad, que se
creaba durante tres siglos de su existencia. Todos estos factores explican las
dificultades político- administrativas que tocaron a nuevas naciones hispanoamericanas después de lograr
la independencia: “Estimamos que Hispanoamérica tardó cincuenta años (1825-
1875) en borrar las huellas materiales de la guerra de la Independencia y en
recuperar lo perdido, reconstruir lo arruinado y reorganizar los descompuestoen
esas sociedades, algunas de las cuales habían sido casí completamente
aniquiladas.”[2] La
importancia en este proceso de reconstrucción tiene la existencia del viejo
sistema español, que desde la segunda mitad del siglo XVI establecía en América
Latina una especie del equilibrio entre varias formas y instituciones de poder.
La Iglesia Católica
tenía el poder religioso, administración pública tenía el poder político, el
ejército el poder de las armas y los descendintes de conquistadores el poder
económico. La guerra destruye esta estructura política. Se busca un nuevo
equilibrio, que no es facíl teniendo en cuenta el largo tiempo de experiencia
con el sistema español y falta tradición propia en la organización del país.
En la mayoría de los paises
hispanoamericanos se pronuncia la república, una forma totalmente nueva y
desconocida: “la autoridad legítima, que hasta entonces había sido un rey
lejano, pero legitimado, debía ahora ser creada de la nada, casí como por el
arte de magía, en la persona de un presidente de la república encabezando un
régimen que debía ser justificado sobre todo ante la elite y ante la masa
poblacional del país.”[3]
Este sistema debería asegurar la control y apoyo de los estamentos la
existentes (la Iglesia,
el ejército) y permitir crear un nuevo equilibrio entre las estructuras del
poder. Se relacionaba la idea de la república con el concepto del
constitucionalismo liberal, que se consideraba uno de los rasgos
característicos de la civilisación moderna. Aunque existenten diferencias entre
las interpretaciones de la ideología liberal, se acepta en términos generales
las ideas respecto a la concepción individualista de la sociedad y de la
economía. Mucha influencia en la vida política de los paises latinoamericanos
tenían los políticos conservadores que por una parte apoyaban algunos conceptos
del liberalismo constitucional, como: la soberanía popular, la separación de
los poderes, el control parlamentario sobre el ejecutivo pero por otra tienden
a mediatizarlos a través de los procedimientos que los interfieren, dificultan
o hacen imposible. Se muestra la carencia de aspiraciones democráticas, el
acercamiento del Estado a la sociedad es en realidad un acercamiento entre el
Estado y la elite. Tanto los conservadores como los liberales apoyan la idea de
seguir las reformas del antiguo reformismo ilustrado del siglo XVIII para
implantar el liberalismo económico. Las diferencias entre la postura
conservadora y liberal se concentran sobre todo en la postura frente al
problemas relacionados con la Iglesia. Es
decir en la secularización, el anticlericalismo liberal, las relaciones entre la Iglesia y el Estado. La Iglesía desempeña un papel
cada vez más importante en los programas políticos de los conservadores. El papa Pio IX publica
con su anciclica del año 1864 un catálogo de los principales errores de su
tiempo, entre las cuales se menciona algunas de las aspiraciones liberales. Es
el tiempo de permanentes intercambios entre el predominio de las ideas
libarales y conservatistas. En la década de 1820 triunfa el liberalismo dando
diversas constituciones (muchas impracticables). En la década siquiente el
papel principal tienen los conservadores que dan paso a una nueva generación de
liberales. Muchos de estos nuevos liberales estaban influidos por lectura de
Benjamin Cinstant, Jeremías Bentham, Alexis Tocqueville otros apoyaban ideas
socialistas, que los permitía acercarse a los principios tradicionales,
conservatistas. El período 1830- 1870 se puede nombrar al nacionalismo
criollista liberal- conservador. El liberalismo se impone en casí todos los
países de Hispanoamérica e influye en creación del nuevo equilibrio político.
Se logra una estabilidad basada en un pacto, donde tanto conservadores como
liberales milamron sus asperezas produciendo una transacción política. Se crea
un nuevo orden que dura entre los años 1875-80.
Muy importante para entender los
procesos que tenían lugar en la
América en el siglo XIX es la figura del caudillo, que “era aquel que como cabeza o guía mandaba a la gente
de guerra, siendo su elemento fundamental de liderazgo o facultad de dirección
ejercida por el jefe sobre un conjunto de hombres de guerra.”[4]
El surgimiento del caudillismo en los países de America Latina es consecuencia de las guerras de independencia, durante las cuales
la sociedad sufre un proceso de ruralización y militarización. En realidad, la
figura del caudillo (cacique, en términos políticos) ya existía en la sociedad
colonial y descansaba fundamentalmente en la existencia de relaciones
patrón-cliente y en el establecimiento de lazos de fidelidad y lealtades personales
a cambio de seguridad y determinadas prebendas. Los caudillos nuevos
sedesarolla en una sociedad militarizada. La militarización se
había hecho necesaria en la búsqueda de un sistema democrático, pero una vez
consolidado, la misma militarización puso en peligro el proceso democratizador.
La inestabilidad política y el debilitamiento del poder central revalorizaron
la figura de los caudillos, convertidos por las circunstancias en los
principales garantes del orden y de la cohesión social a escala local o
regional, orden y cohesión que en numerosas ocasiones debían defenderse con las
armas. La figura arquetípica del caudillo sirve Facundo Quiroga. Caudillo es una persona que
tiene mucho prestigio sobre un grupo de hombres. El impone su jefatura
aprovechando un prestigio anterior o
algún poder que anterior disfrutaba: “El caudillo siguiría mediante un sistema
de relaciones particularistas, donde existían mutuas expectativas de beneficio,
tanto de cada hombre con respecto a su jefe, como de éste hacia cada uno de sus
hombres.”[5]
A consecuencia de las guerras, la violencia se
convirtió en algo cotidiano y la movilización bélica tuvo su parte de
movilización política. Los
ejércitos que sobrevivieron a las guerras de independencia eran muy nutridos y
las autoridades no siempre quisieron, o pudieron, desmovilizarlos, ya que su
favor podía ser vital para la estabilidad del propio gobierno. Por ello era
necesario dedicar a los gastos militares las mejores y más saneadas partidas
presupuestarias, que por lo general superaban el 50 por ciento de los gastos
del Estado. El presupuesto de defensa se dedicaba a pagar los salarios a la
tropa y a la oficialidad y también a la adquisición de armas y municiones, de
modo de evitar cualquier conflicto de tipo gremial o reivindicativo por parte
de los militares y que pudiera terminar en una asonada. A veces los recursos
sólo se conseguían mediante el saqueo, es decir, recurriendo más violencia.
Los reyes de España
introducieron una estructura político- religiosa que dio a los monarcas
latinoamericanos la potestad canónica, el gobierno religioso sobre las
colonias. Este sistema tuvo muchos defensores y dificultó el proceso de la
emancipación americana causando un enorme transtorno en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Se
estima que setenta y cinco por ciento del clero hispanoamericano se mantuvo
fiel al monarca español. El papa Pío VII criticó los procesos indeendistas de la América Latina y aconsejó la obediencia al rey.
La guerra de la Independencia
desorganiza en muchas partes del continente a la población, causa bajas entre
los ciudadanos. La población sufre pocas modificaciones en la primera mitad del
siglo XIX. La antigua sociedad colonial había dejado un orden que chocaba con
los principios, que no eran combatibles con las ideas liberales. Empiezan los
esfuerzos que apoyan al desarollo del proceso de emancipación, de la lucha con
la esclavitud y la segregación de la sociedad indígena. Pero las instituciones
heredadas del sistema colonial complican el progreso: “El peso de la tradición
era muy fuerte y tales proyectos debían soportar la resistencia que ofrecían
unas estructuras y unas convicciones muy arraigadac en la sociedad de aquel
tiempo.”[6]
La oposición frente al nuevo orden fue notoria entre los representantes de
todos grupos sociales acostumbrados al sistema colonial. Los nuevos gobernntes
del países de Hispanoamérica quería hacer a la población más asimilable y
homogénea tomando medidas que no siempre respondían a las esperanzas de los
habitantes: “pretendían instaurar an la propiedad de la tierra un
individualismo que propiciaba la división de las comunidades, tanto de los
indígenas como aquellas pertenecientes a las corporaciones, destruyendo uno de
los focos que mantenían las viejas ulturas autóctonas.”[7]
Se abandona este reformismo liberal cuando se acentua la resistencia de la Iglesia, que protesta
sobre todo contra la confiscación de sus bienes. La reacción conservadora a
partir de 1830 permite a los nuevos países conservar las antiguas estructuras.
Las influencias que llegan de otros países y llevan consigo las nuevas ideas no
modifican la estructura social heredada de la etapa colonial. Se recrean los
sectores altos de la sociedad que pasa a construir la burguesía, un grupo
poderoso y seguro de sí mismo. Bajo ellos se extendía un estrato de sociedad
más pobre y pasivo. La emancipación prácticamente no
había provocado transformaciones sociales en el mundo rural, aunque sí
revalorizó el papel de los propietarios rurales en comparación con la posición
más subordinada que solían tener en la colonia. Esto respondía, en parte, al
mayor empobrecimiento de las élites urbanas, mucho más afectadas por la
política de los gobiernos que buscaban fondos (confiscaciones) con los que
financiar las guerras. En el medio rural seguían siendo los propietarios
quienes mandaban y eran ellos, o sus representantes, los encargados de mantener
el orden y quienes estaban al frente de las milicias.
En la vida cultural de aquel
tiempo, que era patrimonio de los grupos sociales altos se ve los reflejos del
problema del esfuerzo que era llevar a cabo la independencia política y luego
encontrar una fórmula que le permitiera organizar y legitimar un régimen
institucional que reemplazara a las instituciones del período colonial. En
todos estos procesos los intelectuales desempañan una función importante
también como políticos, tratando influir en la realidad de sus países: “Fue a
estos intelectuales de la primera generación, aquella que debió enfrentarse a
la guerra emancipadora, a quienes respondió realizar el doble oficio de
escritores, de autores de un diagnóstico de Hispanoamérica que se stimaba
esencial para llevar a cabo su organización, y de políticos o ejecutores de
políticas en diversos cargos de responsabilidad.”[8]
El grupo de los intelectuales fue muy amplio.
La institución de la esclavitud
sigue existiendo en América Latina duante la primera mitad del siglo XIX. La
idea de abolición de la esclavitud fue presente en los primeros mivimientos
juntistas de caracas, Santiago de Chile y Buenos Aires y otros, aunque su
efectos fueron limitados. La importancia de esclavitud para la economía y el
número de los esclavos existentes limitaban el proceso de su abolición. La
esclavitud desaparece pimero en los países donde hay pocos esclavos (1823-
Chile, 1829- México). Por ejemplo en el Perú, donde el trabajo de los esclavos
era muy importante enlas plantaciones de azucar, la institución de esclavitud
perdura hasta el año 1854. Desde el siglo XVIII en la Hispanoamérica
tienen lugar los cambios en el mercado del trabajo que introducen, dan a luz
nuevas formas de peonaje:
Así en México el peonaje ya en aquella época era una institución de
reemplazo de formas más arcaicas de trabajo agrícola, mientras que en el otro
extremo, en Chile, la institución de los inquilinos, desde aquel siglo, había
venido a solucionar la demanda de mano de obra de los agricultores de la zona
central del país. En diversas regiones de América Española se observaban
variantes de estos sistemas, desde el peonaje cercano a la servidumbre hasta el
trabajo asalariado libre.[9]
La abundancia de trabajadores en
los ciudades y campos crea una masa de gente sin trabajo. La situación de
desempleo se agrava por culpa de los leyes de expropiación, confiscación
dirigidos contra los bienes pertenecientes a las comunidades. Desde mediados
del siglo XIX el acceso a la propiedad de la tierra se hizo mucho máz difícil
para los que en búsqueda de medios de vida abandonaron las ciudades.
Todas
las campañas de la Guerra
de Independencia fueron financiadas con recursos locales, lo que tenía que
provocar problemas económicos en los nuevos países y obligó a tomar las medidas
extraordinarias para encontar el dinero: “Los impuestos aumentaron a niveles
desconocidos bajo la administración española; los diversos gobiernos
contrataron sucesivos empréstitos que fueron satisfechos en forma más o menos
compulsiva; se establecieron contribuciones forzosas y requisiciones a los
deafectos a las nuevas autoridades, mientras se amontonaron las deudas
impagas.”[10]
La agricultura fue una de las primeras víctimas de la guerra: “A la dispersión
de la mano de obra, las requisiciónes de animales y la destrucción de las
casas, campos y plantaciones por efecto de hostilidades, se sumaron los efectos
de bandolerismo y las rebeliones, que los gobiernos no lograron controlar.”[11]
La minería sufrió también, muchas delas minas han sido abandonadas, derrumbadas
o anegadas. Las más afectadas fueron las zonas donde tuvieron lugar las
campañas de la guerra: arruinadas, despobladas.

El
comercio exterior hispanoamericano se basaba en la exportación de productos
mineros y agrícolas a cambio de manufacturas, especialmente textiles. Lo que
limitaba este el aumento del tráfico era la disponibilidad de metales preciosos
y la existencia o inexistencia de productos exportables. Una de las primeras
decisiones de los gobiernos de las uevas repúblicas fue la apertura de los
puertos al comercio de odo el mundo. Era una manera más facíl y segura de
obtener ingresos del impestos que se relacionaban con comercio exterior. Esta
dependencia de los derechos de aduana como principal fuente de recursos
fiscales se mantiene durante todo el período. (p.ej. en Buenos Aires en 1820-21
la aduana aparta 58% de ingreoso del Estado, 1841-44- 79,6%). La política económica es proteccionista, los gobiernos
defienden los sectores de las económía nacional más importantes. El efecto de
la apertura de los puertos fue un aumento de la importación de las manufacturas
extranjeras (sobre todo braitánicas, pero también francesas, norteamericanas y
de otros países europeos) que por la disminución de los precios de los
artículos importados provoca una mejora en el intercambio del comercio
hispanoamericano. Aunque la calidad de los productos extranjeros fue mejor y
sus precios más baratos, la política proteccionista, las mala comunicaciones
internas y la falta de dinero de la población causaron que no agravaron la
economía nacional. A los países de Hispanoamérica llegan muchos comerciantes
extranjeros, sobre todo britänicos, que logran hacer una gran fortuna,
protegidos de los peores abusos por su condición de extranjeros. Se ocupan del
comercio extrior mientras que el tráfico interno queda enlas manos de los
comerciantes de países hispanoamericanos. El comercio intraamericano iniciado
por los Españoles en el siglo XVII se desarolla en el ambiente de independencia
gracias a acuerdos bilaterales entre las antigus provincias del Imperio español,
que establecían precios preferenciales.
La importancia grande tiene el
comercio inglés que desempeña un papel preponderante como fuente de capitales
para los país latinoamericanos durante el siglo XIX. Inglaterra reconoce la
independencia de las nuevas naciones. Londres crece como centro financiero
mundial. Los países de Hispanoamérica piden préstamos de los bancos
londinenses.Los ingleses invierten en las compañías, sociedades y empresas que
se organizan en América Latina,
concentrándose sobre todo en la riquezas mineras del continente: “Las 26
compañías hispanoamericanas organizadas en estos dos años, eran sólo una
pequeña fracción dentro del conjunto de nuevas sociedades que se creaban a
diario para operar tanto en el país como en le extranjero, de las cuales se
contabilizan más de 600.”[12]
En el verano de 1825 viene la
crisis económica que causada por caída de los precios de materias prima
textiles, que lleva a quiebra a varias firmas en Inglaterra. El pago de las
deudas resulta imposible, los países dejan de pagar. La crisis afecta tambié a
las compañías mineras. Muchas de ellas entran en liquidación, en el año 1832
quedan sólo 8 sociedades de 26. En junio de 1836 la deude de las Repúblicas
hispanoamericanas con los tenedores de bonos británicos asciende a £18.542.000. La instabilidad política y
la falta del orden financiero que marcan la vida de los países de América
latina de aquelentonces imposibilitarán el pago regular de la deuda, aunque la Inglaterra adta una
actitud resuelta en defensa delos intereses de los tenedores de los bonos.
Hasta la primera mitad del siglo
XIX la producción agrícola en América
Latina estaba destinada principalmente al mercado nacional. La ineficiencia de
la agricultura fortalecía la tendencia al autoconsumo.