wtorek, 28 sierpnia 2012

La herencia colonial




Largos años de lucha por la independencia provocaron destrucción y retroceso, que requerían de mucho tempo para poder ser superadas. Los últimos bastiones españoles cayeron a fines del año 1825 o a principios de 1826. muchas veces la lucha por la independencia todo en Hispanoamérica una cara espacialmente cruel, sangriente y destructiva: “Los saqueos, asesinatos, incendios, confiscaciones y otras depredacionesdejaron asoladas vastas regiones de Hispanoamérica, antes ricas y florescientes.”[1]La guerra se relacionaba con muchos gastos que tenían que ser pagados por toda la sociedad, sobre todo tocaban a los comerciales y los grupos que disponían del dinero. Se desorganizó la agricultura a causa de las conscripciones forzadas y falta de las manos para trabajar. La decadencia toca también a la minería. Las empresas privadas desaparecenpor culpa de las requisiciones forzadas. Una de las características muy importantes de la guerra por independencia en la America Latina que influyó en el estado de político, económico y social de este región después fue el hecho de que se luchaba sin ninguna ayuda ajena. La guerra fue el esfuerzo solo de los latinoamericanos que tuvo las causas tristes para la sociedad, que se creaba durante tres siglos de su existencia. Todos estos factores explican las dificultades político- administrativas que tocaron a nuevas  naciones hispanoamericanas después de lograr la independencia: “Estimamos que Hispanoamérica tardó cincuenta años (1825- 1875) en borrar las huellas materiales de la guerra de la Independencia y en recuperar lo perdido, reconstruir lo arruinado y reorganizar los descompuestoen esas sociedades, algunas de las cuales habían sido casí completamente aniquiladas.”[2] La importancia en este proceso de reconstrucción tiene la existencia del viejo sistema español, que desde la segunda mitad del siglo XVI establecía en América Latina una especie del equilibrio entre varias formas y instituciones de poder. La Iglesia Católica tenía el poder religioso, administración pública tenía el poder político, el ejército el poder de las armas y los descendintes de conquistadores el poder económico. La guerra destruye esta estructura política. Se busca un nuevo equilibrio, que no es facíl teniendo en cuenta el largo tiempo de experiencia con el sistema español y falta tradición propia en la organización del país.
En la mayoría de los paises hispanoamericanos se pronuncia la república, una forma totalmente nueva y desconocida: “la autoridad legítima, que hasta entonces había sido un rey lejano, pero legitimado, debía ahora ser creada de la nada, casí como por el arte de magía, en la persona de un presidente de la república encabezando un régimen que debía ser justificado sobre todo ante la elite y ante la masa poblacional del país.”[3] Este sistema debería asegurar la control y apoyo de los estamentos la existentes (la Iglesia, el ejército) y permitir crear un nuevo equilibrio entre las estructuras del poder. Se relacionaba la idea de la república con el concepto del constitucionalismo liberal, que se consideraba uno de los rasgos característicos de la civilisación moderna. Aunque existenten diferencias entre las interpretaciones de la ideología liberal, se acepta en términos generales las ideas respecto a la concepción individualista de la sociedad y de la economía. Mucha influencia en la vida política de los paises latinoamericanos tenían los políticos conservadores que por una parte apoyaban algunos conceptos del liberalismo constitucional, como: la soberanía popular, la separación de los poderes, el control parlamentario sobre el ejecutivo pero por otra tienden a mediatizarlos a través de los procedimientos que los interfieren, dificultan o hacen imposible. Se muestra la carencia de aspiraciones democráticas, el acercamiento del Estado a la sociedad es en realidad un acercamiento entre el Estado y la elite. Tanto los conservadores como los liberales apoyan la idea de seguir las reformas del antiguo reformismo ilustrado del siglo XVIII para implantar el liberalismo económico. Las diferencias entre la postura conservadora y liberal se concentran sobre todo en la postura frente al problemas relacionados con la Iglesia. Es decir en la secularización, el anticlericalismo liberal, las relaciones entre la Iglesia y el Estado. La Iglesía desempeña un papel cada vez más importante en los programas políticos  de los conservadores. El papa Pio IX publica con su anciclica del año 1864 un catálogo de los principales errores de su tiempo, entre las cuales se menciona algunas de las aspiraciones liberales. Es el tiempo de permanentes intercambios entre el predominio de las ideas libarales y conservatistas. En la década de 1820 triunfa el liberalismo dando diversas constituciones (muchas impracticables). En la década siquiente el papel principal tienen los conservadores que dan paso a una nueva generación de liberales. Muchos de estos nuevos liberales estaban influidos por lectura de Benjamin Cinstant, Jeremías Bentham, Alexis Tocqueville otros apoyaban ideas socialistas, que los permitía acercarse a los principios tradicionales, conservatistas. El período 1830- 1870 se puede nombrar al nacionalismo criollista liberal- conservador. El liberalismo se impone en casí todos los países de Hispanoamérica e influye en creación del nuevo equilibrio político. Se logra una estabilidad basada en un pacto, donde tanto conservadores como liberales milamron sus asperezas produciendo una transacción política. Se crea un nuevo orden que dura entre los años 1875-80.
Muy importante para entender los procesos que tenían lugar en la América en el siglo XIX es la figura del caudillo, que “era aquel que como cabeza o guía mandaba a la gente de guerra, siendo su elemento fundamental de liderazgo o facultad de dirección ejercida por el jefe sobre un conjunto de hombres de guerra.”[4] El surgimiento del caudillismo en los países de America Latina es consecuencia de las guerras de independencia, durante las cuales la sociedad sufre un proceso de ruralización y militarización. En realidad, la figura del caudillo (cacique, en términos políticos) ya existía en la sociedad colonial y descansaba fundamentalmente en la existencia de relaciones patrón-cliente y en el establecimiento de lazos de fidelidad y lealtades personales a cambio de seguridad y determinadas prebendas. Los caudillos nuevos sedesarolla en una sociedad militarizada.  La militarización se había hecho necesaria en la búsqueda de un sistema democrático, pero una vez consolidado, la misma militarización puso en peligro el proceso democratizador. La inestabilidad política y el debilitamiento del poder central revalorizaron la figura de los caudillos, convertidos por las circunstancias en los principales garantes del orden y de la cohesión social a escala local o regional, orden y cohesión que en numerosas ocasiones debían defenderse con las armas. La figura arquetípica del caudillo sirve Facundo Quiroga. Caudillo es una persona que tiene mucho prestigio sobre un grupo de hombres. El impone su jefatura aprovechando un prestigio anterior  o algún poder que anterior disfrutaba: “El caudillo siguiría mediante un sistema de relaciones particularistas, donde existían mutuas expectativas de beneficio, tanto de cada hombre con respecto a su jefe, como de éste hacia cada uno de sus hombres.”[5]
 A consecuencia de las guerras, la violencia se convirtió en algo cotidiano y la movilización bélica tuvo su parte de movilización política. Los ejércitos que sobrevivieron a las guerras de independencia eran muy nutridos y las autoridades no siempre quisieron, o pudieron, desmovilizarlos, ya que su favor podía ser vital para la estabilidad del propio gobierno. Por ello era necesario dedicar a los gastos militares las mejores y más saneadas partidas presupuestarias, que por lo general superaban el 50 por ciento de los gastos del Estado. El presupuesto de defensa se dedicaba a pagar los salarios a la tropa y a la oficialidad y también a la adquisición de armas y municiones, de modo de evitar cualquier conflicto de tipo gremial o reivindicativo por parte de los militares y que pudiera terminar en una asonada. A veces los recursos sólo se conseguían mediante el saqueo, es decir, recurriendo más violencia.  
Los reyes de España introducieron una estructura político- religiosa que dio a los monarcas latinoamericanos la potestad canónica, el gobierno religioso sobre las colonias. Este sistema tuvo muchos defensores y dificultó el proceso de la emancipación americana causando un enorme transtorno en las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Se estima que setenta y cinco por ciento del clero hispanoamericano se mantuvo fiel al monarca español. El papa Pío VII criticó los procesos indeendistas de la América Latina y aconsejó  la obediencia al rey.
La guerra de la Independencia desorganiza en muchas partes del continente a la población, causa bajas entre los ciudadanos. La población sufre pocas modificaciones en la primera mitad del siglo XIX. La antigua sociedad colonial había dejado un orden que chocaba con los principios, que no eran combatibles con las ideas liberales. Empiezan los esfuerzos que apoyan al desarollo del proceso de emancipación, de la lucha con la esclavitud y la segregación de la sociedad indígena. Pero las instituciones heredadas del sistema colonial complican el progreso: “El peso de la tradición era muy fuerte y tales proyectos debían soportar la resistencia que ofrecían unas estructuras y unas convicciones muy arraigadac en la sociedad de aquel tiempo.”[6] La oposición frente al nuevo orden fue notoria entre los representantes de todos grupos sociales acostumbrados al sistema colonial. Los nuevos gobernntes del países de Hispanoamérica quería hacer a la población más asimilable y homogénea tomando medidas que no siempre respondían a las esperanzas de los habitantes: “pretendían instaurar an la propiedad de la tierra un individualismo que propiciaba la división de las comunidades, tanto de los indígenas como aquellas pertenecientes a las corporaciones, destruyendo uno de los focos que mantenían las viejas ulturas autóctonas.”[7] Se abandona este reformismo liberal cuando se acentua la resistencia de la Iglesia, que protesta sobre todo contra la confiscación de sus bienes. La reacción conservadora a partir de 1830 permite a los nuevos países conservar las antiguas estructuras. Las influencias que llegan de otros países y llevan consigo las nuevas ideas no modifican la estructura social heredada de la etapa colonial. Se recrean los sectores altos de la sociedad que pasa a construir la burguesía, un grupo poderoso y seguro de sí mismo. Bajo ellos se extendía un estrato de sociedad más pobre y pasivo. La emancipación prácticamente no había provocado transformaciones sociales en el mundo rural, aunque sí revalorizó el papel de los propietarios rurales en comparación con la posición más subordinada que solían tener en la colonia. Esto respondía, en parte, al mayor empobrecimiento de las élites urbanas, mucho más afectadas por la política de los gobiernos que buscaban fondos (confiscaciones) con los que financiar las guerras. En el medio rural seguían siendo los propietarios quienes mandaban y eran ellos, o sus representantes, los encargados de mantener el orden y quienes estaban al frente de las milicias.
En la vida cultural de aquel tiempo, que era patrimonio de los grupos sociales altos se ve los reflejos del problema del esfuerzo que era llevar a cabo la independencia política y luego encontrar una fórmula que le permitiera organizar y legitimar un régimen institucional que reemplazara a las instituciones del período colonial. En todos estos procesos los intelectuales desempañan una función importante también como políticos, tratando influir en la realidad de sus países: “Fue a estos intelectuales de la primera generación, aquella que debió enfrentarse a la guerra emancipadora, a quienes respondió realizar el doble oficio de escritores, de autores de un diagnóstico de Hispanoamérica que se stimaba esencial para llevar a cabo su organización, y de políticos o ejecutores de políticas en diversos cargos de responsabilidad.”[8] El grupo de los intelectuales fue muy amplio.
La institución de la esclavitud sigue existiendo en América Latina duante la primera mitad del siglo XIX. La idea de abolición de la esclavitud fue presente en los primeros mivimientos juntistas de caracas, Santiago de Chile y Buenos Aires y otros, aunque su efectos fueron limitados. La importancia de esclavitud para la economía y el número de los esclavos existentes limitaban el proceso de su abolición. La esclavitud desaparece pimero en los países donde hay pocos esclavos (1823- Chile, 1829- México). Por ejemplo en el Perú, donde el trabajo de los esclavos era muy importante enlas plantaciones de azucar, la institución de esclavitud perdura hasta el año 1854. Desde el siglo XVIII en la Hispanoamérica tienen lugar los cambios en el mercado del trabajo que introducen, dan a luz nuevas formas de peonaje:

Así en México el peonaje ya en aquella época era una institución de reemplazo de formas más arcaicas de trabajo agrícola, mientras que en el otro extremo, en Chile, la institución de los inquilinos, desde aquel siglo, había venido a solucionar la demanda de mano de obra de los agricultores de la zona central del país. En diversas regiones de América Española se observaban variantes de estos sistemas, desde el peonaje cercano a la servidumbre hasta el trabajo asalariado libre.[9]

La abundancia de trabajadores en los ciudades y campos crea una masa de gente sin trabajo. La situación de desempleo se agrava por culpa de los leyes de expropiación, confiscación dirigidos contra los bienes pertenecientes a las comunidades. Desde mediados del siglo XIX el acceso a la propiedad de la tierra se hizo mucho máz difícil para los que en búsqueda de medios de vida abandonaron las ciudades.

            Todas las campañas de la Guerra de Independencia fueron financiadas con recursos locales, lo que tenía que provocar problemas económicos en los nuevos países y obligó a tomar las medidas extraordinarias para encontar el dinero: “Los impuestos aumentaron a niveles desconocidos bajo la administración española; los diversos gobiernos contrataron sucesivos empréstitos que fueron satisfechos en forma más o menos compulsiva; se establecieron contribuciones forzosas y requisiciones a los deafectos a las nuevas autoridades, mientras se amontonaron las deudas impagas.”[10] La agricultura fue una de las primeras víctimas de la guerra: “A la dispersión de la mano de obra, las requisiciónes de animales y la destrucción de las casas, campos y plantaciones por efecto de hostilidades, se sumaron los efectos de bandolerismo y las rebeliones, que los gobiernos no lograron controlar.”[11] La minería sufrió también, muchas delas minas han sido abandonadas, derrumbadas o anegadas. Las más afectadas fueron las zonas donde tuvieron lugar las campañas de la guerra: arruinadas, despobladas.
Ingenio azucarero venezolano
            El comercio exterior hispanoamericano se basaba en la exportación de productos mineros y agrícolas a cambio de manufacturas, especialmente textiles. Lo que limitaba este el aumento del tráfico era la disponibilidad de metales preciosos y la existencia o inexistencia de productos exportables. Una de las primeras decisiones de los gobiernos de las uevas repúblicas fue la apertura de los puertos al comercio de odo el mundo. Era una manera más facíl y segura de obtener ingresos del impestos que se relacionaban con comercio exterior. Esta dependencia de los derechos de aduana como principal fuente de recursos fiscales se mantiene durante todo el período. (p.ej. en Buenos Aires en 1820-21 la aduana aparta 58% de ingreoso del Estado, 1841-44- 79,6%). La política  económica es proteccionista, los gobiernos defienden los sectores de las económía nacional más importantes. El efecto de la apertura de los puertos fue un aumento de la importación de las manufacturas extranjeras (sobre todo braitánicas, pero también francesas, norteamericanas y de otros países europeos) que por la disminución de los precios de los artículos importados provoca una mejora en el intercambio del comercio hispanoamericano. Aunque la calidad de los productos extranjeros fue mejor y sus precios más baratos, la política proteccionista, las mala comunicaciones internas y la falta de dinero de la población causaron que no agravaron la economía nacional. A los países de Hispanoamérica llegan muchos comerciantes extranjeros, sobre todo britänicos, que logran hacer una gran fortuna, protegidos de los peores abusos por su condición de extranjeros. Se ocupan del comercio extrior mientras que el tráfico interno queda enlas manos de los comerciantes de países hispanoamericanos. El comercio intraamericano iniciado por los Españoles en el siglo XVII se desarolla en el ambiente de independencia gracias a acuerdos bilaterales entre las antigus provincias del Imperio español, que establecían precios preferenciales.
La importancia grande tiene el comercio inglés que desempeña un papel preponderante como fuente de capitales para los país latinoamericanos durante el siglo XIX. Inglaterra reconoce la independencia de las nuevas naciones. Londres crece como centro financiero mundial. Los países de Hispanoamérica piden préstamos de los bancos londinenses.Los ingleses invierten en las compañías, sociedades y empresas que se organizan en  América Latina, concentrándose sobre todo en la riquezas mineras del continente: “Las 26 compañías hispanoamericanas organizadas en estos dos años, eran sólo una pequeña fracción dentro del conjunto de nuevas sociedades que se creaban a diario para operar tanto en el país como en le extranjero, de las cuales se contabilizan más de 600.”[12]
En el verano de 1825 viene la crisis económica que causada por caída de los precios de materias prima textiles, que lleva a quiebra a varias firmas en Inglaterra. El pago de las deudas resulta imposible, los países dejan de pagar. La crisis afecta tambié a las compañías mineras. Muchas de ellas entran en liquidación, en el año 1832 quedan sólo 8 sociedades de 26. En junio de 1836 la deude de las Repúblicas hispanoamericanas con los tenedores de bonos británicos asciende a £18.542.000. La instabilidad política y la falta del orden financiero que marcan la vida de los países de América latina de aquelentonces imposibilitarán el pago regular de la deuda, aunque la Inglaterra adta una actitud resuelta en defensa delos intereses de los tenedores de los bonos.
Hasta la primera mitad del siglo XIX  la producción agrícola en América Latina estaba destinada principalmente al mercado nacional. La ineficiencia de la agricultura fortalecía la tendencia al autoconsumo.



[1] P. 309
[2] P. 311
[3] P. 312f
[4] P.318
[5] P. 318
[6] P. 356
[7] P.357
[8] P.361
[9] 367
[10] 369
[11] 370
[12] P.381f

La estructura de "Rayuela"




“Rayuela” es un mandala

“Rayuela” abre para los ojos del lector un mundo literario totalmente nuevo no sólo gracias a su contenido sino también a su estructura, que desempeña el papel principal en la obra y influye en su percepción. La novela consta de tres partes. Las dos primeras “Del lado de allá” y “Del lado de acá” que abarcan los capítulos 1-56 cuentan la historia de la manera a la que un lector mediocre está acostumbrado. La tercera parte tiene un carácter totalmente distinto, porque su estructura y contenido relacionado con teoría de novela causan que es mucho más dificil de leer. Cortázar propone dos lecturas de su libro. La primera está dedicada a un “lector-hembra” y se reduce a primeros 56 capítulos que son más fácil de leer. Quien quiere descubrir la mirada totalmente nueva a “Rayuela” no puede renunciar a la tercera parte del libro titulada: “De otros lados. Capitulos prescindibles” que no son ni un poco prescindibles según los comenta Leo Pollmann: “Quien sólo quiera leer una “historia”, una novela, entretenida y emocionante, puede conformarse con la primera mitad y con un curioso vistazo a la parte tercera, pero perderá aspectos fundamentales de la obra”[1] La tercera parte de “Rayuela” da a la primera vista una imagen de desorden, pero es a la vez la parte que ordena y resume las ideas del autor sobre la literatura, que influyen en comprensión de la obra. De esta manera desempeña un papel clave en la novela.  El “lector cómplice” según Cortazár  debe no sólo leer la parte titulada “De otros lados” sino que seguir el tablero de dirección inventado por el autor, que introduce un orden, en el que los capítulos de la primera y segunda parte se mezclan con los de tercera. Se borran las fronteras entre el orden y el desorden, entre lo ideal y lo no ideal. El aparente caos, que introduce el tablero, lleva al lector al descubrimiento de la imagen ideal de la obra. La ruptura de equilibrio construye un equilibrio nuevo, desconocido, inesperado, mejor, crea las nuevas perspectivas de ver la obra. Pollman describe este efecto de manera siguiente: “Este cuadro esquemático nos ayudará también, como un hilo de Ariadna, a descubrir el intricamiento interno del lineal y absoluto libro Rayuela y, con ello, la estructura de la ideal y deslinealizada novela Rayuela”.[2] La lectura más fácil, es decir según los capítulos del libro están impresas, resulta falsa, da una imagen no verdadera de la realidad. La lectura que rompe con el orden, que requiere del lector más trabajo intelectual y le permite tomar parte en la construcción de la obra parece ser favorecida por el autor. Ana María Barrenechea interpretando la estructura de “Rayuela” trata de descubrir, por qué Cortázar no escribió su obra en el orden que propone al lector y en vez de hacerlo propone dos maneras de leer su novela. Berrenechea califica estos dos ordenes como dos diseños: «el diseño superficial, que corresponde más o menos a una interpretación o una experiencia superficialdel vivir, y el diseño profundo, que enuncia las secretas conexiones.»[3] Estos diseños corresponden a dos maneras de descubrir y concebir el mundo. Depende del lector cual de las dos vías elige para investigar la realidad.
Leer “Rayuela” es como jugar a rayuela saltando por los capítulos. En la interpretación de “Rayuela” de Leo Pollmann leemos: “El título del libro, que se refiere a un hecho concreto y central y a su significación figurada, sugiere ya posiblemente este movimiento a saltos necesario para leer la novela, este saltar al capítulo correspondiente, análogo hasta cierto punto a la “subida al cielo” del juego de la rayuela.”[4] Decidirse a leer “Rayuela” siguiendo el tablero inventado por el autor significa aceptar un desafío  y jugar al juego que es leer la novela saltando sucesivamente por sus partes hasta llegar al fin, al “cielo” que no es facíl de alcanzar.
El cuadro de Cortázar propone al lector empezar la lectura de su obra por el capítulo 73, que tiene de veras caracter de un prólogo, donde el autor explica su idea de dar a la obra una estructura tan extraordinaria. “Rayuela” quiere escapar de lo cotidiano, de la costumbre pero no concentrándose en lo curioso, lo fictivo, lo sobrenatural, sino juntando dos dimensiones: el mundo de la fantasía y la realidad. Es una busqueda de una dialéctica  ideal, donde no se elige entre las contradicciones, sino que se las alea en una masa: “(...)no debería elegirse entre Lescaux y Mathieu(...), entre Yin y Yang, rebelión y conformismo, sino intentar decir al mismo tiempo sí y no, ser verdaderamente dialéctico.”[5] El fin de la novela es unir la tesis con la antítesis para lograr una síntesis. “Rayuela” está basada en esta dualidad permanente de la realidad, que abre para el lector las nuevas dimensiones, permite ver el mundo de otra perspectiva. Andrés Amoros dice que la obra de Cortázar propone: “la conversión del hombre a un nuevo orden, el descubrimiento de un nuevo mundo en el que las cosas sean y no sean al mismo tiempo, superado lo que Cortázar atribuye a hábito mental dualistico del racionalismo occidental.”[6] Como signo del dualismo en la novela pueden servir dos espacios en los que tienen lugar los acontecimientos de los dos primeros capítulos:Paris y Buenos Aires  que según Amoros “son símbolo de la contradicción permanente, de sí y el no que existe en todo, muestras del perspectivismo que es ineludible para encarar adecuadamente la realidad.”[7] Paris y Buenos Aires crean dos mundos distintos que se mezclan continuamente en toda la obra, provocando la alternancia de tiempos y espacios.
“Rayuela” rompe con la estructura y los fines de la novela clásica. Sus partes no caben perfectamente unas a otras, no hay entre ellas una interacción mecánica, el desarollo de la acción no se puede prever. Cortázar huye de la rutina para hacer una novela más profunda, más cercana a la vida verdadera: “(...)le interesa romper los planos, crear zonas de sombra y perspectivas de profundidad, abrir el cuadro a muy diversos horizontes, reales e imaginarios. En este sentido se trata de una novela más “abierta” y, por eso mismo, más humana, más realista que la tradicional.”[8] “Rayuela” es una gran crítica de la visión estática de la escritura clásica cerrada. La novela de orden abierto es una respuesta a las desventajas de la novela tradicional. Como comenta Jaime Alazraki: “era necesario ofrecer alternatias que desde la hechura misma de la obra demostraran que el orden cerrado de la novela equivalía a esos sistemas lógicos criticados por los personajes de Rayuela (...) la novela buscaba nuevas formas de percepción y nuevos conductos de exploración que posibilitaran ver dónde el orden cerrado había fallado y salir del empantanamiento donde la novela- filme se había detenido.”[9] El orden abierto de la novela da a la obra posibilidades inalcanzables para los libros de esctructura cerrada, abre los espacios que para la escritura tradicional están cerrados.
Cortázar escribe “Rayuela” usando la técnica de “collage” que quiere decir, que su obra consta de textos de varios caracteres que aparentemente no tienen ninguna relación unos con otros, pero en realidad es otra vez uno de los recursos que permiten alejarse de lo artificial de modelos clásicos de la novela. Es una manera de crear la nueva realidad juntando los fragmentos del mundo existente de un modo insólito, extraordinario, chocante, inesperado, irracional. La novela nace como una obra plástica, no sólo abre nuevas dimensiones de percepción, sino que permite la recepción mediante todos los sentidos. Andrés Amorós compara en su interpretación de “Rayuela” a Cortázar con «el artista plástico de nuestro siglo» quien «incorpora a su creación materiales de todo tipo: cuerdas, trapos, recortes de periódico, un billete de metro.»[10] En “Rayuela” encontramos una variedad de géneros literarios que constituyen una parte del texto, son documentos, cartas a los periódicos, versos o letras de canciones. Todos estos elementos extravagantes obtienen un nuevo sentido dentro de la novela y los infinitos ordenes de leer la obra permiten descubrir cada vez nuevas combinaciones de los textos que despiertan asociaciones imprevistas. El mismo Cortázar dice que incorpora en su obra las palabras ajenas que considera perfectas, sin cambiarlas, porque cree que no podría expresar su contenido mejor que alguien ya lo hizo. De esta manera se crea un nuevo tipo de la novela polifónica, donde aparecen varias voces no sólo de los personajes, sino de los varios tipos de escritura, del lenguaje en el que el hombre expresa sus pensamientos. La obra literaria de este tipo puede incorporar todo y dar al lector una imagen completa, ideal, aunque a veces chocante de la realidad.
En “Rayuela” se mencionan las ideas de Gombrowicz sobre el arte de escribir que se acercan a punto de vista surrealista que niega todas las reglas, todos los canones: “Para los surrealistas, el arte constituye una gran parte de la vida, y puesto que consideran la vida como una burla, como un juego absurdo, piensan que se debe tratar al arte del mismo modo.”[11] Ya el título de “Rayuela” subraya su caracter de juego, que está confirmado por su estructura, que tiene la función de reflejar la realidad mostrándola de las perspectivas totalmente insólitas. Gerald J. Langowski en el texto “El surrealismo en la ficción hispanoamericana” menciona las influencias de la patafísica de Alfred Jarry sobre la obra de Cortázar. Uno de los rasgos característicos de patafísica que aparecen en la “Rayuela” es la unión de las cosas disonantes para colocar lo bonito en un ambiente extraordinario, monstruoso: “Basta recordar los pasajes que describen orgías sexuales y borracheras, los juegos ridículos, el manicomio, los escapes alucinatorios, los síncopes, y otros elementos chocantes y sórdidos.”[12] El principio siquiente de patafísica que aparece en la obra de Cortázar es «la ambigüedad como criterio de la convertibilidad.» La falta de relaciones entre los acontecimientos, del equilibrio, el caos despiertan el incertidumbre del lector que está consciente de que su manera de entender el contenido de la obra es sólo una entre muchas otras totalmente distintas: «Todo es conjetural, y la interpretación de un lector vale tanto como la de otro.»[13] Encontrar una única verdad no es posible, todo son apariencias subjetivas. Una de las consecuencias de la estuctura de “Rayuela” leída según el tablero propuesto por el autor es el anacronismo que también partenece a los rasgos de patafísica como principio que permite mezclar distintas zonas temporales y de este modo alcanzar la eternidad. El lector de la obra de Cortázar que decide seguir el orden de leer inventado por el escritor “tiene que prepararse para saltar de una realidad a otra, para entrar en zonas temporales suspendidas y regiones de rayan en lo alucinatorio.”[14] La palabra clave es de nuevo “el juego.” Cortázar juega a cada paso con el lector, con la realidad, con la razón, con tiempos y espacios. “Rayuela” es un gran juego con la fantasía y el intelecto.
            Cortázar se distancia del pensamiento racional y de esta manera también de la rutina proponiendo al lector un libro que requiere sus fuerzas espirituales para ser comprendida. Dando dos lecturas a la obra el escritor sugiere que existen muchas otras. El lector toma una activa parte en creación de la “Rayuela”, eligiendo la manera de leerla, da sentido a la obra. La teoría de percepción de la obra obtiene en caso de “Rayuela” una cara nueva. No se trata solo de ilimitada cantidad de interpretaciones, de modos de entender el libro, la obra de Cortázar exige del lector que tome parte en su construcción, decidiendo en que orden quiere leerla. Mientras que las poeticas que se concentran en el fenómeno del lector y su entendimiento de lectura hablan de la infinitas posibilidades de la percepción, Cortázar hace un paso adelante, sobrepasa lo infinito de la percepción creando un libro que puede multiplicar la infinidad de interpretaciones en infínito. Teniendo en cuenta el hecho de que cada obra literaria tiene tantas percepciones cuantos lectores durante todo el periodo de su existencia (algunos libros son eternos, otros quedan en la consciencia de los lectores en le tiempo determinado) se llega a una cantidad de interpretaciones inconcebible para la razón humana. Cortázar aumentando las lecturas de su obra sobrepasa todavía las fronteras no existentes de la percepción. “Rayuela” alcanza también otro tipo de lo infínito, porque leída según el tablero de dirección es una novela que no termina nunca. El lector que sigue la numeración colocada al final de cada capítulo descubre que después de leer el 131 debe pasar al 58 que le envia de nuevo al 131 creando un círculo sin salida, sin fin. Cortázar realizó su deseo de «escribir la novela que no concluya nunca, la novela viva, la novela total, el libro que encierre en sí todos los libros, es decir, la auténtica y definitiva “obra abierta.”»[15] De este modo la acción de la novela no cierra nunca, representa un modelo ideal de la escritura abierta.
 Él quien lee la “Rayuela” es a la vez su creador: “El lector no debe estar fuera de la experiencia de la obra, sino que debe identificarse con el autor y con su experiencia al mismo momento y al misma forma.”[16] “Rayuela” es una novela escrita para el lector, una obra que se concentra en su destinatario más que en sus propias personajes. El lector se convierte no solo en el lector sino también en el personaje de la novela. Morelli dice en “Rayuela”: «el verdadero y único personaje que interesa es el lector y lo que se busca es contribuira mutarlo, a desplazarlo, a extrañarlo, a enajenarlo.»[17] De esta manera el destinatario se hace también un mensajero, usando durante la lectura sus propias experiencias, sus ideas y visiones, crea junto con los personajes fabulosos un mensaje que él después recibe. Todo el tiempo el lector queda en un contacto muy cercano con la ficción que se hace en el momento de leer una parte de su realidad por medio de su participación activa en formar el aspecto de la obra. Jaime Alaznaki describe “Rayuela” de la manera siguiente: “Novela- puente entre el autor y el lector: el primero provee la baraja, pone las cartas sobre la mesa e invita el segundo a entrar en el juego y a ejercer su derecho de participación por medio de su propia combinación.”[18] Cortázar presenta su visión de la literatura, abre su novela para el lector, le permite o mejor decir le obliga al  lector cómplice a ser creativo y de esta manera reduce conscientemente su propia función del autor. Su obra es una creación autónoma y dejándola abierta renuncia a su derecho a controlar las impresiones que puede dar su novela. Así nace un ambiente de inseguridad que refleja los principios de la filosofía de Cortázar, que “realiza la actítud de quien sólo sabe que no sabe nada y, negando todo dogmatismo, sólo acepta una escritura que revele su propia incertidumbre y su caminar entre tinieblas.”[19] La novela cerrada, de aspecto y incambiable representa una literatura ordinaria, una carcel para la fantasía y inteligencia del lector, que no puede escapar de la estructura de la obra. La palabra clave para entender la importancia de la participación en la creación del mundo literario de “Rayuela” es mandala, relacionada con la búsqueda por el lector del esquema adecuado para leer la obra. Cortázar estaba fascinado con la filosofía de mandala quería originalmente nombrar su novela “Mandala” en vez de “Rayuela.” El libro está construido como un mandala, en el que cada lector descubre la visión del mundo del autor y a la vez su propia imago mundi:Rayuela es la novela de un escritor que la escribe como su propio mandala pero en la que cada lector puede encontrar también su mandala porque su materia es materia de todos y porque las preguntas que se plantea son preguntas que, en mayor o menor medida, nos las hemos planteado todos.”[20] “Rayuela” es una obra en la que cada lector encuentra su propia novela, es una creación de todos. Tiene un caracter arquetípico, enriqueciendo el proceso de individualisación personal de su recipiente influye en y está bajo de la influencia de lo inconsciente colectivo.
























Literatura primaria:
Julio Cotázar, “Rayuela”, Catedra, Madrid 2003.

Literatura secundaria:
Leo Pollmann, „La ‘Nueva novela’ en Francia y en Iberoamérica”, Gredos, Madrid 1971.
Lafforgue et al., “Nueva novela latinoamericana”, Paidós, Buenos Aires 1972.
Jamie Alazraki, „Hacia Cortázar: aproximaciones a su obra”, Anthropos, Barcelona 1994
Gerald  J. Langowski, “El surrealismo en la ficción hispanoamericana”, Gredos, Madrid 1982.


[1] Leo Pollmann, „La ‘Nueva novela’ en Francia y en Iberoamérica”, Gredos, Madrid 1971, p. 295.
[2] Ibidem, p.297.
[3] Ana María Barrenechea, “La estructura de ‘Rayuela’ de Julio Cortázar”, en: “Nueva novela latinoamericana”, Lafforgue et al., Paidós, Buenos Aires 1972, p. 411.
[4] Pollmann, p.297.
[5] Ibidem, p.298.
[6] Andrés Amoros, “’Rayuela’(nueva lectura)”, en: “Anales de literatura hispanoamericana”, No1, 1972,     p. 110.
[7] Ibidem, p. 110
[8] Ibidem, p. 109
[9] Jamie Alazraki, „Hacia Cortázar: aproximaciones a su obra”, Anthropos, Barcelona 1994, p. 213f.
[10] Andrés Amorós, “Introducción a ‘Rayuela’”, en: “Rayuela”, Julio Cortázar, Cátedra, Madrid 2003, p.51.
[11] Gerald  J. Langowski, “El surrealismo en la ficción hispanoamericana”, Gredos, Madrid 1982, p.138.
[12] Langowski, p. 142.
[13] Ibidem, p. 142.
[14] Ibidem, p. 142.
[15] Andrés Amorós,”’Rayuela (nueva lectura)”, p.112.
[16] Langowski, p. 139.
[17] Alaznaki, p.206.
[18] Opus. cit. p. 206.
[19] Barrenechea, p. 411.
[20] Jaime Alazraki, p. 207f.